Una vez en la vida [Relato corto]
- Onesimo

- Aug 30, 2020
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Cada escalón se me hacía más pesado que el anterior. Y otro, y otro, y otro. En teoría debería de sentirme honrado y orgulloso de recibir este privilegio que solo se otorga una vez en la vida. En práctica solo estaba aburrido y resignado. Miré a mi alrededor y no encontré nada con lo que entretenerme en el ascenso. Más escalones. Olía bastante fuerte, así que el aburrimiento pasó a un ligero malestar constante. Al fin, llegué arriba del todo, pero me desesperé al darme cuenta de que la espera no iba a parar. Resignado, apoyé mi cuerpo contra el lugar donde me indicaron y me postré molesto. La piedra rugosa me había raspado la espalda al colocarme y ahora el sol de mediodía me daba directamente en los ojos, lo que me obligaba a mantenerlos cerrados y fruncir el ceño. Al rato me empezó a doler ligeramente los lumbares porque era una losa plana y ya arrastraba problemas de lumbago de hace un par de meses. Me contenté al pensar que no iba a tener que estar así mucho más tiempo, y me alegré realmente cuando me di cuenta de que ya había empezado mi “gran honor” mientras estaba distraído pensando en mis cosas. Me intenté recolocar de manera más cómoda mientras terminaban los preparativos. Abrí los ojos por curiosidad y me sentí tremendamente afortunado de captar este momento del que nadie más en el mundo podía presumir. ¡Qué movimiento tan perfecto! ¡Qué solemnidad, qué aura mística y sagrada! Al ver mi propio corazón eclipsando el sol, durante los pocos segundos que conservé mi conciencia, debo admitir que derramé una lágrima tímida. La cabeza dejó de poder sostenerse por si misma y cayó con un golpe seco a la derecha. Nunca vi algo tan hermoso, por siempre plasmado en mi retina que se apagaba lentamente. Las grandes pirámides de piedra negra, las banderolas de rojo carmesí, las multitudes rugientes y extasiadas, y, por último, el espectáculo más increíble del mundo: El reflejo del alto sol sagrado, perfectamente redondo y dorado, en las aguas tranquilas del lago. Por vistas así, merecía la pena estos inconvenientes.



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