De por qué los pájaros ya no comen oro [Relato corto]
- Onesimo

- Apr 1, 2020
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Nota: el tema del relato es tan extraño y específico porque no lo he elegido yo, si no que los intercambio con otra persona cada dia. Esperad relatos diarios de calidad variable.
En las exuberantes montañas de los Andes, en los cerros de Amotape, vivía una gran multitud de tribus de aves. Se dedicaban a comer frutas del color del arcoíris y beber agua cristalina hasta saciarse, y esta exagerada abundancia les hizo soberbios y avariciosos. Empezaron a robar comida de las manos de los monos, y a burlarse de los cocodrilos de los lagos, demasiado lentos y torpes como para alcanzarles en su espectacular vuelo. Cuando llegaron los primeros hombres a los cerros, bajo el mando del caudillo Pachacútec de los incas, trajeron con ellos sus ciudades, sus familias y sus comercios. Con los mercados vino a su vez un nuevo material, amarillo y brillante como el mismo sol al que estas gentes adoraban: el oro. Los pájaros multicolores vieron un nuevo objetivo para vanagloriarse, y comenzaron a robar, moneda a moneda, el oro de los incas. Lo devoraban con gusto y sin problema alguno, ignorando su frialdad y dureza; tal era su avaricia. Pachacútec, enfurecido por la malvada audacia de los ladrones, se alió con los cocodrilos y monos de los árboles, también estos insultados por estos pequeños criminales alados. Una noche, mientras las aves estaban borrachas de néctar y distraídas celebrando sus recientes saqueos a los humanos, los monos, silenciosamente, subieron hasta sus árboles. Agarraron a los pájaros semidormidos y los lanzaron contra el suelo, donde los cocodrilos se los zampaban de un bocado. Mientras, los nativos se armaron de antorchas y comenzaron a quemar la selva para destruir su hogar. El gran concilio de las aves, derrotado y humillado, mandó un embajador al caudillo, pidiéndole paz. Pachacútec, no queriendo continuar con esta campaña de terror, accedió a la paz, bajo la condición que nunca más robaran a los hombres de su preciado oro, a los monos de su comida, y que abandonaran sus burlas a los cocodrilos.



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